El vlog, cuyo nombre resulta del matrimonio entre 'blog' y 'video', tiene
la ventaja de ser visual: consiste en pequeñas secuencias animadas, filmadas
a menudo por aficionados y con tecnología barata.
Así, se puede presenciar un paseo en las calles de Bombay o bien seguir
la vida de la joven filipina Karen Avila. Mientras, otros vlogs tienen la
ambición de desarrollar temas de actualidad.
El común denominador de vlogs, blogs y podcasts es que funcionan como una
alternativa a la información difundida por los grandes medios, debido a que
permiten al internauta acceder a comentarios personales sobre la actualidad.
Por ello, blogguers y vlogguers se califican a sí mismos como
"ciudadanos-periodistas".
"La gente quiere autenticidad. Está saturada de ver cada día cosas más
sofisticadas y quiere algo concreto, cotidiano", explicó Amanda Congdon,
autora y presentadora de "Rocketboom", un vlog muy de moda en Nueva York.
El desarrollo del "vlogging" fue posible gracias a la democratización de
las cámaras de video, la multiplicación de los programas informáticos y la
rapidez de las conexiones Internet.
"A veces la gente dice que los video-blogs son aburridos porque no son
como los programas de televisión, pero no es esa su idea.
El objetivo es simplemente capturar los momentos efímeros de la vida
cotidiana", señaló otro vlogguer, Steve Garfield, autor de "The Carol and
Steve show".
Esta novedad deja entrever lo que podría ser el futuro en el nuevo
panorama audiovisual: una ilimitada elección a la carta.
Los grandes grupos de comunicación ya lo comprendieron y comenzaron a
difundir, paralelamente, sus clásicos programas en mensajes de audio y video
descargables de la red.
El lanzamiento en octubre del último iPod Video de Apple adoptó la
cultura del 'vlogging', al permitir descargar videos que podrán verse en sus
pequeñas pantallas.
Los vlogs "tuvieron su momento de gloria en la cobertura del tsunami,
cuando la BBC y otros grupos les abrieron las puertas" difundiendo los
videos personales, destacó Lee Rainie, del Instituto Pew de Investigación de
Internet en Washington.
De hecho, en el maremoto del 26 de diciembre de 2004, los videos filmados
por turistas aficionados se difundieron masivamente e invadieron las
pantallas de televisión del mundo entero.
Los vloggers también estuvieron presentes en el ciclón Katrina que azotó
el sur de Estados Unidos al finalizar el verano boreal.
Sin embargo, los vloggers no se limitan a las catástrofes naturales.
También hay quienes demuestran imaginación, como aquel que registró la
circulación del Canal de Panamá durante una semana, y luego la difundió con
efecto acelerado en la red.
Rocketboom, creado en 2004, es el perfecto ejemplo de esta nueva moda,
con videos al límite de la insolencia y lo impúdico, dedicados al chismorreo
y el entretenimiento. El sitio ha tenido un gran éxito, con 100.000
descargas por día, cinco días por semana.
El éxito de un vlog no depende de grandes medios financieros. Un equipo
básico basta para que cientos de miles de ojos vean el video en todo el
mundo.
"Los costos son muy bajos. Rocketboom necesita vender publicidad, pero
para tener beneficios no requiere demasiado", explicó Jeff Jarvis, un
observador de medios para el sitio BuzzMachine.com.
Los escépticos destacan en cambio que estos nuevos medios de comunicación
--vlogs, blogs y podcasts--, son divertimentos que no tendrán nunca el peso,
los medios ni la capacidad de análisis que tienen los medios de comunicación
clásicos.
A estos argumentos los aficionados del vlog responden: "precisamente en
eso consiste su fuerza".